18 Noviembre 2016

EL CUERPO FEMENINO EN LA TELEVISIÓN

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Hablar del cuerpo femenino pareciera implicar una sola posibilidad de abordarlo. Si nos guiamos por lo que se muestra en las pantallas, entonces el cuerpo femenino se reduce a algo esbelto, prolijo, delgado. Un cuerpo que se muestra como deseado, deseable, y que se convierte en un modelo o prototipo de belleza a alcanzar. 
 
Por Bernarda Guerezta*
Los cuerpos no sólo tienden a indicar un mundo que está más allá de ellos mismos; ese movimiento que supera sus propios límites, un movimiento fronterizo en sí mismo, parece ser imprescindible para establecer lo que los cuerpos son (Judith Batler, Cuerpos que importan)
 
Cuerpo femenino I 
Hablar del cuerpo femenino pareciera implicar una sola posibilidad de abordarlo. Si nos guiamos por lo que se muestra en las pantallas, entonces el cuerpo femenino se reduce a algo esbelto, prolijo, delgado. Un cuerpo que se muestra como deseado, deseable, y que se convierte en un modelo o prototipo de belleza a alcanzar. 
En el Encuentro Nacional de Mujeres en Rosario, durante la multitudinaria marcha, muchas mujeres eligieron caminar exhibiendo sus senos pintados con reclamos de libertad y autonomía. Sin embargo, lo que se vio de ellos fue un manchón, una imagen borroneada y alterada.
Surge entonces la pregunta acerca de qué tetas se muestran y cuáles no, qué cuerpo es apto para la televisión y cuál no. Qué dijeron esas tetas el 10 de octubre que no dicen las que sí se  muestran en todo su esplendor, como en los bailes de Tinelli, o en las novelas del prime time.
Por qué esas tetas pintadas, libres, produjeron tantas críticas, tanto rechazo volcado en las redes sociales. ¿Será que interpelan una cultura machista?
Para Florencia Alcaraz, periodista integrante de la Red de Periodistas con Visión de Género, “los debates de tetas sí, tetas no, simplifican mucho el tema de lo que realmente sucede en los Encuentros, y evitan que los medios más masivos, sobretodo la televisión, hablen sobre lo que hacemos las mujeres para estar vivas, que es un montón”.
– Los cuerpos dicen mucho sobre las maneras que encuentran las mujeres que no se muestran en la tele, para vivir de modo alternativo a lo que propone un sistema capitalista. Maneras que incluyen el autocuidado, y que implica por ejemplo, cómo actuamos frente al aborto, cómo las mujeres nos autogestionamos los abortos y esto tiene que ver con una forma más sana y segura –explica Alcaraz. 
Por su parte, la politóloga especializada en género, Luciana Caudana afirma que: “Los feminismos disputan con el sentido común patriarcal dominante a partir del "uso" de los cuerpos sexuados como apuestas que intentan subvertir del orden de cosas que confina a las mujeres y otras identidades sexo genéricas subalterinizadas a dos destinos considerados legítimos: el espacio privado-doméstico, oculto y subvalorado en relación a su importancia relativa en la reproducción del orden social; y el consumo (en tanto objetos sexuales para el púbico masculino, en tanto objetos estéticos para el público en general). Esos mismos cuerpos que pueden aparecer desnudos ofreciendo satisfacción sexual, o insinuantes vendiendo un perfume, no "podrían" sin embargo mostrarse igual de insinuantes o seductores si los objetivos últimos de esa puesta persiguen la emancipación de las identidades que los portan, de las cuales esos cuerpos son su materia y realidad palpable”
Desde mediados de los años 60 el movimiento feminista irrumpe en el espacio público con originales formas de protesta y repertorios de acción colectiva que encuentran su mayor potencia en la subversión de los cuerpos. “Esas experiencias–describe Caudana– no son otra cosa que la materialización del mentado slogan "lo personal es político", emblema del movimiento desde hace más de 50 años”
“Como afirma la italiana Carla Pasquinelli, el feminismo es por definición "escandaloso": el feminismo provoca escándalo, espanto, miedo porque reconfigura las disposiciones que regulan la "legítima" ubicación de los cuerpos, las fronteras que delimitan los espacios accesibles, los usos permitidos por el sistema patriarcal. No casualmente cuando se denostan esta expresiones se suma una carga valorativa ligada a lo sucio, desviado, violento”
“Esas tetas de mujeres que aparecen en una marcha o en una plaza y no porque estén dando de mamar o vendiendo bronceadores o intentando seducir varones invitan (casi que fuerzan) a quienes nos topamos con ellas a interrogarnos sobre nuestros propios hábitos corporales, nuestras vergüenzas y prejuicios, nuestros espacios vedados. Puede ser el inicio de un camino tan angustiante como liberador, o puede ser "excusa" para reconfirmar nuestros roles y espacios ya conocidos”.
 
Cuerpo femenino II
Qué pasa con aquellos cuerpos femeninos que funcionan diferente a la media, aquellos cuerpos con diversidad funcional que son invisibilizados continuamente ¿Dónde encontramos a las mujeres con diversidad funcional en las pantallas?
Sólo Verónica González Bonnet, periodista ciega de la televisión pública, ha podido mantener un espacio visible a fuerza de trabajo y responsabilidad. 
Pero lo cierto es que la ausencia de estos cuerpos aumenta aún más la brecha de desigualdad que separa a las mujeres.
“La habitación propia en el cuartito del fondo”, allí tal vez se escondan esas mujeres que se saben que existen pero que no se muestran.
“Pasen y vean aunque no crean”, invitaban los dueños de los circos de antaño para que la gente concurra a ver a esas mujeres barbudas, enanas, cuasi monstruosas.
Silvina Peirano, Orientadora Sexual en Discapacidad, habla del “origen etimológico de la palabra morbo, de aquella que se sabe que está pero que no se muestra”. Y en función de ello, cabe preguntarse cuánto de morboso hay cuando las pantallas muestran cuerpos con discapacidad, o diversidad funcional como plantea Silvina. 
“A partir de la proyección en las pantallas de lo que se quiere mostrar, para qué se quiere mostrar, por qué, y cómo lo que se quiere mostrar siendo un cuerpo deseante, deseable, tiene una significación. Y si es un cuerpo con diversidad funcional es más propenso a la morbosidad. Son especiales, distintas; un prototipo de mujer reeditada una y otra vez en renovados modelos “morbosos” en sus más tanáticos y enfermos orígenes”
Ejemplos sobran. Noelia o Dominique, fueron cuerpos con diversidad funcional/discapacidad que se vieron en la pantalla. Cuánto de morbo hubo en su visibilización, sólo Tinelli y sus productores lo saben. Y el rating que dio, claro. 
“Sin embargo–dice Peirano-, lo morboso no habita  en lo que se cosifica, sino en las formas segregacionistas de relacionarse con estos estereotipos”.
Tenemos que desentramar la trama de las vulnerabilidades como destinos irreductibles sólo atribuidos a quienes se victimiza y preguntarnos en qué instancias de lucha se encuentran las mujeres con discapacidad.
 
Cuerpo femenino III
Abordar el cuerpo femenino también puede vincularse con el espacio que las mujeres tenemos en los medios audiovisuales. A propósito de ello, en agosto de este año se conocieron datos sobre el lugar que ocupan las mujeres en los medios nacionales y globales. 
La Red PAR (Periodistas de Argentina en Red por una Comunicación No Sexista) fue la encargada de difundir los datos del monitoreo que realiza la Asociación Mundial para la Comunicación Cristiana (WACC, por sus siglas en inglés), y que dio cuenta de que no hubo avances respecto del último monitoreo realizado hace cinco años atrás.
Las mujeres son sujetas centrales de las noticias en el 29 por ciento de los casos, casi no hubo avances contra el sexismo y los estereotipos de género a la hora de informar, tanto en diarios como en radio y televisión. Los números son similares en las redes sociales. En el 25 por ciento de las noticias donde una mujer aparece, necesariamente la encuadran en su rol familiar. Con los varones esto sucede sólo en el 8 por ciento de los casos.
Estos datos demuestran que hay una invisibilización de las desigualdades sociales presentes en este ámbito laboral, e implican que esos discursos que circulan en la sociedad, van incidiendo en la construcción de nuestra subjetividad y naturalizan prácticas machistas que dan sustento a las relaciones de poder. 
– ¿Cómo lograr entonces que la televisión se aleje de la reproducción de estereotipos?
– Florencia Alcaraz:  La ley de medios que teníamos, que no tiene muchos años y que iba en un camino de construcción, hizo mucho para revertir estos estereotipos de género, pero en este contexto de gobierno hostil en el que estamos es bastante complicado que se logren avances en esta línea. El Observatorio para la Discriminación en Radio y Televisión que se crea está prácticamente sin actividades y eso hace que muchos contenidos audiovisuales no sean monitoreados ni controlados, y que las productoras de esos canales no sean convocadas para repensar cómo ven esas cuestiones de género y creo mucho entonces en lo que es la micropolítica, en difundir, en democratizar contenidos y materiales de laburo como la Red Par, como la Red Internacional de Periodistas con Visión de Género , hacer circular esos materiales e instalar esas miradas desde lo personal, de llevar esos materiales a las redacciones.
 
*Trabajo producido en el marco del II Taller Virtual Periodismo con G, dictado por Sonia Santoro.
 

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