14 Noviembre 2016

TATJANA HAENNI, DIRECTORA DE COMPETICIONES DE FÚTBOL FEMENINO DE LA FIFA

En Artículos de la Autora

 
 
 
 
Ex jugadora de la selección de Suiza, es la encargada del desarrollo del fútbol de mujeres en la Federación Internacional. Las dificultades y los logros alcanzados en un deporte signado por los hombres. Es presidenta honoraria de un club suizo.
 
Por Sonia Santoro
Foto: Rafael Yohai
 
“En todos los ámbitos, en el mundo, lo que está sucediendo es que hay un cambio y se está buscando la igualdad de género para que las mujeres se sienten en las mesas de toma de decisiones. Pero lo cierto es que a veces es difícil y la lucha tiene que ser desde todas las áreas, no sólo desde el fútbol.” Quien habla es la número uno en su género en un ámbito que hasta el momento viene atravesado como territorio masculino, el fútbol. Se trata de Tatjana Haenni, ex futbolista del seleccionado femenino de Suiza, directora de Competiciones de Fútbol Femenino de la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA). Invitada para el 1º Congreso Latinoamericano de Liderazgo de la Mujer en el Deporte y Desarrollo Fútbol Femenino, realizado en Buenos Aires, la número uno fue entrevistada por PáginaI12. “El fútbol femenino es el mayor deporte femenino en el mundo y tiene el mayor potencial de crecimiento sin explotar”, sostuvo.
Haenni comenzó su carrera en el fútbol como jugadora, en Suiza, en 1979, jugando para el FC Berna. Pasó por los clubes Lugano, Coquitlam y SV Seebach, así como también por la Selección Nacional de su país,  entre 1984 y 1996. Casi al final de su carrera como futbolista, en 1994, comenzó a trabajar para la Unión de Federaciones de Fútbol Europeas (UEFA), donde fue la primera empleada totalmente dedicada al fútbol femenino. En la casa del fútbol europeo trabajó durante cuatro años, hasta que pasó a la FIFA, en 1999. En 2000, además, asumió como presidenta del club FC Zürich Frauen, cargo ad honorem que ocupa hasta hoy. Este año asumió como directora de Competiciones de Fútbol Femenino de la FIFA. Por Buenos Aires pasó invitada al congreso organizado por Good Morning Sports, que se realizó en la Universidad Abierta Interamericana (UAI).
–¿Cómo fue su primer acercamiento al fútbol?
–Uff. Es la historia de mi vida. Empecé a jugar de chica. No sé bien cómo sucedió. Salvo que mi padre es un fanático del fútbol y eso me llevó a desarrollarme como jugadora. Pero fue una cuestión más de familia, de linaje. Mi padre era jugador y era fanático y yo terminé siendo jugadora.
–¿Cuándo pensó que podía ser profesional?
–Nunca tuve ese plan. Se fue dando. Yo jugaba al fútbol porque era mi pasión y en paralelo hacía mis estudios y continué estudiando, primero Sistemas y después Administración. En la UEFA estaban buscando una persona para trabajar. Me contactaron a través de un amigo y a través de ese primer paso terminé trabajando en el fútbol femenino. Hoy mi trabajo es en fútbol y mi hobby también. Soy presidenta voluntaria de un club de fútbol además de mi trabajo en FIFA. Toda mi vida al fútbol.
–¿Qué es lo que la impulsa?
–Mi motivación es… no sé exactamente, siempre fue el fútbol. Lo amo. Amo jugar, amo enseñar, amo el club. Pero más allá del amor, me doy cuenta que lo que está pasando no es lo correcto. Eso me motiva a continuar desarrollando el fútbol femenino en mi trabajo, en el club donde colaboro y en todos los espacios donde pueda aportar. Puntualmente, no solo en el fútbol, sino en política, en economía, y en todos los ámbitos, en el mundo lo que está sucediendo es que hay un cambio y se está buscando la igualdad de género para que las mujeres se sienten en las mesas de toma de decisiones. Pero lo cierto es que a veces es difícil y la lucha tiene que ser desde todas las áreas, no solo desde el fútbol.
–¿Cómo fue entrar a FIFA? Se imagina un mundo muy masculino.
–Comencé en 1999, en la parte de desarrollo de fútbol femenino, para empezar a crearlo. En esos puestos hay muchas mujeres, hay como un 50 y 50 dentro de FIFA, entonces, no se nota tanto. Nunca estuve incómoda. A medida que vas subiendo se va viendo la diferencia. El problema es que a medida que vas subiendo el techo de cristal hace que las mujeres vayan reduciéndose. 
–¿Cómo ve el fútbol hoy en el mundo y de acá a cinco años?
–El tiempo es perfecto para las mujeres. El cambio va a ser de acá a cinco años. El efecto va a ser como una bola de nieve, que va a empezar a crecer y va a terminar desarrollando al fútbol femenino como ya sucede en algunos clubes de Europa como el París Saint-Germain y el Manchester City, que invierten millones y millones de euros en el fútbol femenino. Lo que sucedió en la Copa Mundial de Fútbol Femenino (en 2015), es que millones de personas se interesaron por el evento. Entonces, eso dio la pauta de que si bien la explosión se va a dar de acá a cinco años, este es el momento correcto. Es ahora. La diferencia de hoy a hace diez años atrás, es que hoy es un buen fútbol para ver, es atractivo ver partidos. Tal vez diez años atrás había uno bueno cada tanto, hoy por hoy, todos los partidos son buenos; entonces es atractivo para vender y para ver.
–Uno de los argumentos en contra de la posibilidad de desarrollar el fútbol femenino es que no lo ve nadie, usted hizo mucho hincapié en que sí se ve y que es un buen producto ¿Cómo hacer para que esta idea entre en los círculos más duros del fútbol?
–En primer lugar, no comparar el fútbol femenino con el masculino. Si el masculino tiene 50 mil espectadores está muy bien, si nosotras tenemos 50 busquemos tener 1000. No compararlo y adaptarnos a la situación. El fútbol femenino no se debe basar en lo que es la inversión y el retorno de esa inversión. Hay que pensar que es bueno que las mujeres estén involucradas en todos los aspectos del club. Entonces lo más importante es pensar en el desarrollo y que el beneficio viene después.
–Usted menciona la necesidad de difundir el fútbol femenino y el rol de los medios. Pero a veces los medios hacen un tratamiento sexista. Se muestra a las deportistas por su aspecto y no por sus capacidades. ¿Cómo trabajar en eso?
–Primero tiene que ver con los medios que tienen esta idea en la cabeza de cómo tienen que lucir las mujeres y eso es lo que transmiten. 
Lo más importante es que como asociaciones hay que mostrar los valores que transmite el fútbol como deporte. Y de que el fútbol es un deporte para todos, para mujeres y para hombres. Si como asociaciones el mensaje es lo suficientemente fuerte como para que penetre en el pensamiento de quienes manejan hoy los medios, eso se va a reflejar y esas historias van a quedar marginales. La noticia va a ser el deporte, no importa que se refiera a una mujer o a un hombre. Hay que replicar el mensaje, sobre todo desde las capas superiores, por ejemplo del presidente de la AFA. Decir el fútbol femenino es bueno, hay que mirarlo, es importante. A mí no me importa cómo se ven o qué hacen con su vida privada. Si ese mensaje lo transmite la AFA va a replicar en las bases.
–¿Y la FIFA qué está haciendo para convencer a los presidentes de las asociaciones de cada país de que esto es así? No está claro que los presidentes estén convencidos.
–No todavía. Pero espero que con los cambios que se produjeron en la FIFA… Lo principal es que desde la FIFA se tome la decisión de hacer eso. Que desde FIFA se les diga a las asociaciones que el fútbol femenino es bueno, que es importante, que se ve, se consume. Es lo que se está tratando de hacer con las mujeres que están trabajando en las mesas de decisiones. Ese es el mensaje y va a partir desde la FIFA hacia las asociaciones. Liderazgo e inversión. Esas son las dos cuestiones básicas.
–Hay políticas específicas que pueden impulsar el desarrollo, como la de la Conmebol que obliga a los equipos a tener equipos femeninos para poder participar de torneos internacionales a partir de 2019. ¿Qué otras políticas se están aplicando?
–La cuota de mujeres que tiene que tener la FIFA dentro del comité es otra de las políticas. Es una mujer por cada confederación. También cuando hay comisiones de FIFA que viajan tiene que haber dos mujeres en esas comisiones. Además hay dinero que se destina al desarrollo del fútbol femenino que FIFA otorga a las asociaciones de cada país. Hay una presión política importante para que el fútbol femenino tenga su  espacio.
–¿Y desde los Estados qué se debería hacer?
–Lo mismo. Desde los ministerios también tiene que funcionar igual, apuntar al desarrollo de las mujeres. En Argentina, puntualmente, habría que ir a las escuelas y empezar a enseñar fútbol femenino.
–Sigue habiendo fútbol para varones y hockey para mujeres; tendría que ser los dos para los dos, por ejemplo.
–Es un error. Sí. El fútbol mixto es muy bueno. En España los chicos y chicas juegan juntos hasta los 8 o 9 años. AFA tendría que hacer un programa con el Ministerio de Educación para sumarlo como deporte mixto en las escuelas. 
–Más allá de la destreza física ¿qué aporta el fútbol a las niñas?
–Es una escuela de vida para cualquier persona. Enseña a saber ganar, a saber perder y a no perder el respeto por el otro.
 

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