13 Mayo 2012

EL ABORTO, EJE DEL DEBATE

En Artículos de la Autora

elabortoendebateUN PANEL DE EXPERTAS FEMINISTAS POLEMIZO SOBRE LA REFORMA DEL CODIGO

Martha Rosenberg, Nelly Minyersky, Diana Maffía y Florencia Luna debatieron en la UBA sobre la reforma en marcha del Código Civil. El eje se centró en la definición de cuándo comienza la existencia de la persona, un problema fundamental en la discusión sobre el aborto.


“Yo tengo el vicio de estar escuchando síntomas y me parece que acá hay un síntoma que es muy notable. Que a dos días de que se hayan logrado dos leyes importantísimas como la de identidad de género y la muerte digna, en el momento en que se está por discutir el proyecto de despenalización y legalización del aborto en el Parlamento, este tema esté quedando manifiestamente excluido de las reformas del Código Civil y Comercial y del Penal es un síntoma. El aborto tiene ese raro privilegio.” Con estas palabras, la psicoanalista Martha Rosenberg concentró el eje del debate realizado el viernes en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA para analizar qué implica desde perspectivas feministas y de derechos sexuales modificar el Código Civil.
Rosenberg, del Foro por los derechos Reproductivos y la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, había aclarado que su exposición partiría de “la reforma vista desde la lucha por el derecho al aborto”.

El debate había comenzado hacía rato ya, en el Auditorio de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, organizado por el Grupo de Estudios sobre Sexualidades (GES) del Instituto Gino Germani, un colectivo de investigadores e investigadoras jóvenes que se reúne hace más de siete años para discutir sobre aborto, sexualidad, fertilidad entre otros temas.

Nelly Minyersky, directora de la Maestría Interdisciplinaria de Especialización en Problemáticas Infanto-Juveniles e integrante de la Comisión Especial de Reforma del Código Civil, había explicado ya que la redacción del artículo 19 del anteproyecto (“la existencia de la persona humana comienza con la concepción en la mujer, o con la implantación del embrión en ella en los casos de técnicas de reproducción humana asistida”) es igual a la actual, y que “los derechos y obligaciones del concebido o implantado en la mujer quedan irrevocablemente adquiridos si nace con vida” (artículo 21). “En realidad cuando se dice en un Código Civil de estas características que es persona se habla nada más que a los efectos civiles. Es el tema de si es persona desde el momento de la concepción y el progenitor muere antes del nacimiento tiene derechos hereditarios. No hay otros derechos”, explicó.

Agregó además que en este anteproyecto incorporaron el derecho a percibir alimentos por las embarazadas (artículo 665: “La mujer embarazada tiene derecho a reclamar alimentos al progenitor presunto con la prueba sumaria de la filiación alegada”), pero “no aceptamos que se hablara de feto”.
Minyersky dijo además que este anteproyecto avanza un poco porque “excluye del concepto de persona al embrión in vitro, es un paso adelante”.

Para Florencia Luna, directora del área de bioética de Flacso, investigadora independiente del Conicet, la lectura del anteproyecto “tuvo un gusto agridulce, un poco amargo”. “Esto de empezar con la persona humana que comienza con la concepción de la mujer fue duro de deglutir porque si vamos a ser progresistas tenemos que serlo en serio. Si bien esto es por derecho hereditario, son artículos de los que se agarran quienes están en contra del aborto y muchas políticas que queremos que se modifiquen”. “Me hubiera gustado ver que se es persona desde el nacimiento y que se protegen ciertos estadios fetales y situaciones de los fetos”, agregó.

Rosenberg leyó el anuncio que hizo esta semana Raúl Zaffaroni, juez de la Corte Suprema de Justicia de la Nación encargado de dirigir la comisión de reforma del Código Penal, acerca de que el aborto no sería tratado en esa reforma como “un modo de decir que este no es un derecho y la acción de abortar es un delito. Es una forma de suplantar a la mujer en su decisión sobre el destino de su capacidad reproductiva. Es algo que invisibiliza a la mujer que aborta como sujeto de derecho y la somete a un régimen de naturalización que pone su experiencia en otro orden. Si queda embarazada, es madre”. Así se plantea que “desde la concepción, la mujer adquiere la responsabilidad parental, algo que va contra el sentido común en que se sostienen los 500 mil abortos anuales. Que son de gente que sabe que una semilla no es un árbol y un huevo no es una gallina”. “El desarrollo incremental de la persona es muy importante pero parece que, en este punto, este desarrollo incremental no se considera”, dijo, refiriéndose a un punto celebrado por todas las expertas de la mesa: la valoración de una autonomía gradual en las personas desde la niñez.

El tema fue de los más estimulantes para el público, que se mostró preocupado porque no se haya avanzado en la definición de cuándo se es persona. En ese sentido, una militante de la Campaña preguntó si podía haber otra forma de redacción de este punto, a lo que Minyersky contestó que “obviamente puede haber muchas otras formas de redacción, lo que no se puede es legalizar el aborto en el Código Civil”. “A mí no me gusta esta redacción, pero es para seguir luchando como hemos luchado con fundamentos jurídicos hasta ahora. Porque esto no impide que se apruebe en el Parlamento una Ley como el proyecto de la Campaña” de despenalización y legalización del aborto, dijo la jurista, que consideró que hay que correr el eje de la discusión sobre “si es persona o no es persona” porque no es conducente, hay que “hablar de otros argumentos”. De todos modos propuso que se acerquen propuestas de nuevas redacciones posibles a la Comisión de Reforma del Código Civil, ya que el proyecto todavía está sufriendo modificaciones.

LA INCLUSION DE LA REPRODUCCION ASISTIDA
El otro debate

"También me costó deglutir que aceptara tan alegremente el tema de la reproducción asistida. Habría que trabajar sobre una visión más integral de la reproducción asistida que tenga que ver no sólo con las técnicas sino con la prevención para no tener que recurrir a ellas. Y ahí hay un punto poco conocido: no tener en cuenta la incidencia que tienen las enfermedades de transmisión sexual y los abortos inseguros en la infertilidad”, dijo Florencia Luna, directora del área de bioética de Flacso, investigadora independiente del Conicet.
“Esta aceptación de las técnicas de reproducción asistida que en realidad son un negocio para algunos, cuesta. No estoy en contra de las técnicas, pero me duele que se siga postergando a las mujeres que no tienen recursos porque las que sí tienen pueden acceder por lo menos a abortos seguros. Pero las que no pueden van a caer en abortos inseguros con sus consecuencias, desde infertilidad hasta muerte”, agregó.

En esta línea, Diana Maffía dijo que le resulta “muy interesante la separación entre la biología y los deseos”: “Esto es una cosa muy rara, hay una cuestión que tiene que ver con la reproducción biológica y hay una voluntad procreacional. Es decir, la voluntad procreacional se va a poner por encima de la maternidad y paternidad biológica. Eso me parece extraordinario”. Sin embargo, se preguntó con qué políticas públicas se va a aplicar. “A veces, sobre todo en tecnologías reproductivas, la oferta viene primero que las demandas. Las tecnologías reproductivas han generado sus propias demandas: han sido un ofrecimiento tecnológico disponible que profundizó el deseo de maternidades y paternidades biológicas porque amplió las posibilidades de los cuerpos. Pero ahora esto se da vuelta porque se desapega la biología de la voluntad. ¿Cómo se expresa esa voluntad? Ahí me da temor porque se expresa en un contrato.” “Hay una desmaterialización de los cuerpos que hay que pensar. Porque se deconstruyen los cuerpos gestantes de las mujeres. Son un óvulo, un útero, una voluntad creacional y no necesariamente tienen que ir juntos –planteó–. Eso hay que pensarlo. El vientre subrogado no es algo que se esté pidiendo a alaridos. Es algo que existe. Ahora, qué parte es demanda y qué parte tiene que ver con un mercado, creo que es problemático.”

En este punto Minyersky aclaró que el Código Civil “no es una ley de técnicas de reproducción asistida”. “Habrá una ley específica que regule. Nosotras teníamos que tomarlo porque teníamos que garantizar que los hijos de matrimonio igualitario tuvieran una filiación igual a la de los hijos de heterosexuales. Porque el vínculo que tienen al día de hoy es muy frágil. Entonces acá se legisló teniendo en cuenta qué pasa con los hijos que nacen estas técnicas, no legislamos sobre técnicas.”

Fuente: Pagina/12

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