“CUANTO MÁS SOLIDARIA SEA LA SOCIEDAD, MENOS SERÁN LAS CHANCES DE QUEDAR EN UNA SOLA ORILLA”

 
La historia de Mariela Bernal Alsina, esta arquitecta, militante y comunicadora exuda fortaleza. Su compromiso se renueva cada día y no detiene el paso en su lucha contra la violencia de género. Ella conoce esa batalla porque la vivió en carne propia: “¿Vos sabés lo que es que un tipo pase 30 veces al día por la puerta de tu casa?”. 
 
Por Nadia Bonora, desde Santa Fe*
Foto: Hebe Tello
Mariela Bernal Alsina es una arquitecta formada en la Universidad Nacional de San Juan en la carrera de Arquitectura y Urbanismo. Vive ahí, en la capital sanjuanina, y lleva una vida ajetreada aunque enriquecedora. Se reparte entre su hijo, el trabajo en su estudio, la militancia política en Nuevo Encuentro y los dos programas de radio que co-conduce en la Fm de los Municipales. 
 
Milita hace año y medio en esa agrupación y junto a sus compañeras y compañeros no detuvieron el andar después de perder las elecciones. Uno de los objetivos de Nuevo Encuentro es el de “sostener las conquistas obtenidas durante los años de gobierno”. Otra labor de peso que lleva Mariela, es la de co-conductora de dos espacios radiales de la Fm Presidente Arturo Umberto Illia, en el 99.3 del dial. El amor hace falta, programa político conducido por Horacio Rodríguez y, Mujeres sin cadenas, junto a Adriana Gonzáles y Carina Mugas, en donde abordan temáticas de género. 
 
 -¿Cómo actúan cuando alguna mujer llama a la radio para pedir ayuda?
 -En general se contactan para solicitar asesoramiento a través de un conocido o de nuestra página de Facebook. Y no sólo lo hacen mujeres, también llaman homosexuales, travestis y hombres. Ayer viajamos a Chimbas con Marita Benavente (*), una exponente política importante en San Juan. Visitamos un barrio de clase trabajadora. Una de las encargadas del taller sobre violencia de género habló desde un lugar que no era, en mi opinión, el más adecuado. Cabe aclarar que era su primera experiencia como tallerista, y sus consejos no eran malos, pero se refirió al empoderamiento y a la autoestima cuando la vida real de la mayoría de esas mujeres, es muy difícil. 
 
Mariela explicó: “Una no puede acercarse y hablarles de empoderamiento o que al tratar con el violento porque el varón llega a esa casa borracho”. Muchas permanecen en los hogares de sus suegras y con limitaciones económicas. “Ese tipo de acercamiento no es realista, así que lo que se necesita es una mirada política y social sobre sus vidas”. 
 
Cuando una mujer víctima de violencia contacta al programa, el primer paso es el de “leer” su situación y el punto de partida es Facebook. Como explicó: “Leemos lo gráfico, todo aquello que sea visual y que ella deje entrever desde esa plataforma, como por ejemplo dónde estudió o su entorno. Cuando dice <¿qué hago?; tengo miedo; si denuncio ¿qué va a pasar?>, le indicamos a qué lugares puede acudir, que tristemente no son muchos”.
 
Uno de los bloques de Mujeres sin cadenas se llama “La Matria”. En este segmento las acompaña el historiador, Julián Mendoza. Se elige a alguna exponente que tuvo peso dentro de la historia o también, se reflexiona sobre cualquier situación social femenina que marca la diferencia. “Hace poco debatimos sobre las mujeres kurdas como fenómeno social de gran importancia y que no se da a conocer porque hay pocos sectores a los que les interesa que estas sociedades se empoderen. Lo único que muestran del Medio Oriente es la mujer sometida y maltratada pero la kurda, no es visible”, expresó. (**) 
 
Desprotección social
 
Mariela también lleva adelante una lucha que es personal pero que hace extensiva a su labor periodística y militante. Ella también fue víctima de violencia de género por parte de una ex pareja. En el tiempo que duró la relación creyó “que podía controlarlo”, cosa que no sucedió: “¿Vos sabés lo que es que un tipo pase 30 veces al día por la puerta de tu casa?”.
 
Luego de dos robos en menos de un mes en su domicilio (donde se llevaron computadoras y borraron información importante); pinchazos a las llantas de su auto; el frente de su domicilio con pintadas intimidatorias; los vidrios de su estudio de arquitectura rotos y de un acoso permanente y asfixiante,  Mariela dijo basta y radicó la denuncia en la Comisaría de la Mujer de San Juan. 
 
-¿Qué pasó al hacer la denuncia?
-En esa época estaba muy mal y no podía concentrarme en el trabajo. Cuando acudí a la comisaria fui súper arreglada y con una actitud que intentaba decir “estoy entera y espléndida”. Me tomó la denuncia una mujer policía, muy amable. Ocurrió que al comenzar mi relato no pude contener el llanto. Ella me dijo: “No se preocupe señora, mientras más preparada está una mujer, más le cuesta hacer la denuncia”. Se refería a aquellas con estudios a nivel primario, secundario o terciario”. 
 
Con el paso del tiempo comprendió que las víctimas de violencia se encuentran ante una enorme desprotección: “Tomé conciencia del peligro y soledad en que me encontraba. Pudimos llevarlo tras las rejas, pero por poco”. Sus abogados lograron la excarcelación con un diagnóstico psiquiátrico donde “se dejaba constancia de su personalidad psicopática”. En la actualidad, él está libre. 
 
-¿Cómo actuó tu entorno?
-Esperaron a que les pidiera ayuda porque detectaron el acoso antes que yo. En esa época vivía a una cuadra y media de la casa de mi mamá porque estaba remodelando la mía. Después de un tiempo, mis vecinos me contaron que el loco de mi ex se quedaba toda la noche en la calle, vigilando.  Decidieron  armar una cadena de protección.
 
“Después de enterarme que me acechaba,  hablé con el chico que tiene un kiosko cerca de casa. <¿Cómo no me dijiste antes?>, pregunté, a lo que él respondió ”. Por este motivo Mariela cree que se debe trabajar para encontrar un mecanismo para que las sociedades sean solidarias sin entrar en un juzgamiento del otro: “Debemos buscar la manera de educar ya que la indiferencia y el no saber cómo se puede ayudar, matan”.
 
Educación desde la cuna
 
 -¿Crees que la marcha Ni una menos genera una mayor conciencia social acerca de la violencia de género?
 -Me parece que ha enturbiado el agua. Quiero decir, ayuda a conocer la problemática pero aún no se logra saber cómo. Tengo la sensación de que los hombres violentos –no todos- conocen que existen vacíos legales donde refugiarse. A eso debemos sumar la mala formación de la policía y de la Justicia, la mirada de la mujer sobre la mujer, y la del hombre sobre la mujer. El agua turbia es el inicio de un cambio que aún no es positivo para las mujeres porque los mecanismos de defensa son pocos. 
 
-¿Crees que esta situación es difícil de modificar por completo dentro de las sociedades patriarcales?
 – Hay cuestiones de la Iglesia que son revolucionarias pero, en general, lo que relaciona a lo femenino es injusto. Entonces, debemos partir de la educación desde la cuna. Papá, mamá, hijo e hija levantan la mesa, hacen trabajos domésticos o trabajos de fuerza. Por supuesto que cada quien tiene cualidades distintas, pero eso no nos inhabilita. Escucho eso de “la mujer tiene que ser como el agua”, ¡si yo cuando me enojo soy como un huracán! No tiene que ver con el género. Cuanto más solidaria  y menos estigmatizadora sea la sociedad,  menos serán las chances de quedarse en una sola orilla. 
 
Trabajo y militancia
 
Como ocurre en el país y en el mundo, los medios dominantes de comunicación trabajan de forma incansable en la fricción del termómetro social en lo referido a muchos temas, entre ellos, la estigmatización del cuerpo femenino.
 
 -¿Cómo es el tratamiento de este tema en los medios sanjuaninos?
 -Es espantoso y mucho más de aquello que viene de las mujeres periodistas. Son como señoras de los años setenta, con un lenguaje sexista y estereotipado al estilo “… hoy entrevistamos a esta mujer, profesional y madre de 2 niños, esposa del famoso jugador (…)”.Casi no hay periodistas mujeres con una mirada política formada. En nuestro caso, la Radio de los Municipales nos brindó el espacio sin pagar un mango. Ninguna de nosotras tiene formación periodística pero sí formación social, ideológica y militante y eso es lo que marca el  plus. Al no estar casadas con el poder, nos da la libertad de hablar desde nuestras convicciones. 
 
 -¿Cómo crees que se puede disminuir el poder que ostentan los medios masivos dominantes como formadores de opinión?
 -Por un lado, perseverancia, y por otro, que la persona que labura en política comprenda que al entrar en este mundo, inmediatamente se convierte en persona pública. La austeridad y el buen ejemplo son importantes porque, por más que después pierdas las elecciones, a los tres o cinco años –y aunque tengas a todos los medios dominantes en tu contra- vas a poder revertir esa situación de alguna manera. 
 
“En la actualidad aún prevalece un tipo de política que es muy mala, a la que no le interesa el servicio social. Somos muy pocas las agrupaciones que trabajamos transversalmente, y son aquellas que –en su mayoría- son conformadas por mujeres. Nosotras hacemos falta en la toma de decisiones, en la creación de las leyes, pero con nuestra mirada y no con la de los mandatos patriarcales. Aquella política que no es clara, la que siempre va por atrás y en donde permanecen políticos de la vieja escuela, es la que se debe cambiar.”
 
*Este artículo fue producido en el marco del taller virtual de escritura periodística con perspectiva de género «Periodimo con G», que dicta Sonia Santoro.
 
**María “Marita” Verónica Benavente es ingeniera química egresada de la Universidad de San Juan. 
 
*** Mariela Bernal Alsina se refiere  a las miles de mujeres kurdas que han decidido unirse a las filas de las Unidades de Protección del Pueblo Kurdo (YPG, por su sigla en inglés) para ayudar a combatir al autodenominado Estado Islámico (EI). Aunque, el fenómeno kurdo también se da en la gestión y no sólo en el ejército.